Cuando escucho hablar a algunos pacientes o familiares de personas que tienen o han tenido cáncer, recuerdo a Harry Potter. Para los que no están familiarizados con la historia de J.K. Rowling, el argumento podría resumirse en la lucha de Harry Potter, un joven aprendiz de mago, contra el malvado Lord Voldemort, quien asesinó a sus padres en su afán de dominar y controlar el mundo de la magia. Durante la historia, todos los magos evitan mencionar a Voldemort  y se refieren a él como “el que no debe ser nombrado”.  Con el cáncer pasa lo mismo; pocos lo llaman por su nombre, muchos lo ocultan, prefieren que nadie se entere, no buscan ayuda (o peor, alejan a las personas que pueden ayudarlos), o hablan de la enfermedad en secreto y en voz baja.  De esta forma,  en algunos lugares y sociedades el diagnóstico se convierte en una especie de tabú y los pacientes con cáncer pueden sentirse estigmatizadas y a veces discriminados.

Pueden existir muchas razones y explicaciones para este tipo de conducta; pero lo cierto es que quedarse callado o tratar de ocultarlo es perjudicial, pues mantiene a los pacientes solos, aislados y a veces equivocados, creyendo en mitos y sin la oportunidad de  contar con información adecuada. Si Ud. es paciente, familiar, cuidador o amigo se un paciente con cáncer tenga en cuenta que sólo hablando es que las personas a su alrededor conocerán sus sentimientos, pensamientos o temores. Sólo hablando se puede buscar ayuda y compañía en amigos, familiares o grupos de apoyo a pacientes. Recuerde que el hecho de no mencionar la enfermedad no la hará desaparecer. Si Ud. tiene cáncer  o está a cargo del cuidado de alguien, no olvide hablar, manténgase rodeado de sus seres queridos y disfrute de su compañía y su cariño.

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