imageSabemos todos las ventajas de llevar una dieta saludable y los riesgos de la obesidad y también vemos que cuanto más se habla de esto, nos encontramos con una cantidad creciente de productos de todo tipo – píldoras, hierbas, suplementos dietéticos o vitamínicos –  que ayudan a mantener un peso ideal, a bajar de peso o a detener los efectos de los años en el organismo.

Las vitaminas son un grupo de sustancias que son necesarias para que en el cuerpo se produzcan ciertas reacciones quimicas para un óptimo funcionamiento; deben forzosamente ser ingeridas con la dieta ya que nuestro organismo no cuenta con la maquinaria suficiente para sintetizarlas. Vimos en otra entrada que los suplementos vitamínicos no son necesarios al menos que exista una deficiencia o enfermedad demostrada.

Pues bien, el cáncer es una enfermedad en la que hay células que no funcionan bien. Entonces lo lógico sería pensar que las vitaminas pueden ayudar.

Desde hace más de 40 años, se ha investigado el papel de la vitamina C por vía oral o endovenosa en el tratamiento de pacientes con cáncer, con la idea de lograr un mejor efecto con la quimioterapia o disminuir los efectos colaterales de la misma. Algunos de estos estudios fueron llevados a cabo por científicos muy influyentes. Hace poco apareció en la revista The oncologist una revisión sistemática donde se evaluaron las publicaciones existentes al respecto. Los autores del artículo concluyeron que no existe evidencia consistente de algún efecto antitumoral de la Vitamina C; los pacientes que la recibieron no tuvieron mayor sobrevida, no tuvieron mejor respuesta al tratamiento ni mejor calidad de vida. Y no sólo eso, en algunos casos se ha reportado paro cardiaco, daño renal severo y anormalidades metabólicas con su uso. Lo que sí es cierto es que su uso ocasiona un mayor costo económico.

Muchas veces las personas – por miedo o negación – prefieren evitar la cirugía, ahorrarse la radioterapia y obviar la quimioterapia (alrededor de lo que se ha tejido una elaborada teoría de conspiración); optando por una opción más sencilla, el “remedio mágico” y encuentran una serie de productos que prometen “curar” la enfermedad sin efectos indeseables.

La vitamina C en sus fuentes naturales es necesaria en la dieta, pero a altas dosis no ha demostrado efectividad en el tratamiento del cáncer. ¿Usaría Ud. algo que no ha demostrado ser útil?

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