La obesidad es un problema real y ya no se trata sólo de estar algo gordito y ser alegre y divertido…un gordito simpaticón, como dice la canción. Recientemente la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO – por sus siglas en inglés) ha mencionado que pronto la obesidad será el primer factor de riesgo para cáncer.

Mientras más personas se dan cuenta que fumar mata y dejan de hacerlo; vemos que hay más personas con sobrepeso y obesidad.  Estudios en Estados Unidos han mostrado que las tasas de obesidad se han duplicado desde los años setenta. Las cifras en nuestro país deben llamar nuestra atención. La obesidad no es sólo “cosa de los gringos”. Datos de la Encuesta Nacional de Indicadores Nutricionales, Bioquímicos, Socioeconómicos y Culturales Relacionados con las Enfermedades Crónicas Degenerativas (ENIN-BSC) realizada por el Instituto Nacional de Salud,   encontró una prevalencia de obesidad del 16.5% y de 35,3% de sobrepeso. La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), realizada por el INEI el año 2012, encontró 17,9% de las mujeres en edad fértil son obesas y que el 34.7% tenían sobrepeso. La prevalencia de obesidad en la población urbana llega a ser del 33%. 

La obesidad se ha relacionado a cáncer de mama agresivo en mujeres postmenopáusicas, cáncer de próstata, esófago, colon, recto, riñón, vesícula y varias otras enfermedades crónico degenerativas. 

Las medidas de prevención son sencillas: mantener un peso saludable con una dieta balanceada que incluya frutas y vegetales, carnes magras y pescado además de actividad física. Cambiar nuestro hábitos es sencillo, pongámonos la meta del peso saludable, comencemos hoy! Y no olvidemos que la prevención comienza en la niñez; enseñemos  a los más pequeños; en nuestras manos está evitar que sean adultos obesos.

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