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El cáncer de ovario es el octavo más frecuente en nuestro país, dando cuenta del 2% de todas las neoplasias, según últimos informes del Ministerio de Salud. No es muy frecuente en nuestro medio (los cánceres más frecuentes en la mujer son el cáncer de cérvix, mama y estómago), pero representa el cáncer ginecológico con mayor mortalidad en los países desarrollados.
El cáncer de ovario, a diferencia de otros tipos de cáncer, como el de mama, colon o cérvix, no tiene métodos fiables de diagnóstico precoz. Así, cuando la enfermedad es detectada, suele hacerse en etapas avanzadas.

El 8 de mayo se conmemora el Día mundial del Cáncer de Ovario, con la finalidad de llamar la atención sobre esta enfermedad, recordando a las mujeres que sí bien es cierto, la detección temprana es difícil en este caso, hay muchas cosas que se pueden hacer. En primer lugar, realizar visitas al ginecólogo, así no tenga ninguna molestia y en segundo lugar estar atentas a la aparición de síntomas como dolor abdominal o estreñimiento de nueva aparición, aumento del perímetro abdominal o pérdida de peso injustificada…no se queden en casa pensando que “esas molestias ya pasaran”.

Si este es su caso y su médico le indica luego de algunos estudios que sospecha que una mujer podría tener cáncer de ovario, debe buscar tratamiento especializado.
La importancia de esto radica en que el mejor tratamiento de esta enfermedad es una cirugía de máximo esfuerzo (si es posible con resección completa de la enfermedad), lo que es posible en manos de ginecólogos oncólogos con experiencia y entrenamiento específicos. Además del tratamiento quirúrgico, muchas veces es necesaria la administración de quimioterapia. El cáncer de ovario es una enfermedad generalmente quimiosensible y la administración de estos tratamientos también ha demostrado aumentar las posibilidades de curación en un número significativo de casos.
Recientemente una nueva clase de fármacos, llamados antiangiogénicos, ha demostrado aportar mejoras relevantes en los resultados de supervivencia en grupos seleccionados de pacientes. Estos medicamentos tiene la particularidad de ser completamente diferentes a la quimioterapia, con la que se complementan. De hecho son sustancias que no actúan directamente en las células tumorales sino que impiden que el cáncer produzca nuevos vasos sanguíneos que necesita para sobrevivir.

Si bien es cierto que el cáncer de ovario a menudo se comporta como una enfermedad silenciosa, puede ser tratada con buenos resultados en muchos casos. Es importante tener en cuenta que no debemos pasar por alto algunos síntomas y no dejar de acudir a chequeo ginecológico periódicamente. Esas serán nuestras mejores armas contra esta enfermedad.

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