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Dejar de fumar puede ser un desafío que requiera múltiples intentos, pero puede lograrse. Mas de 50 millones de fumadores han logrado dejar el cigarrillo.
El humo del cigarrillo contiene más de 4000 sustancias y compuestos químicos, muchos de los cuales son tóxicos o cancerígenos. Fumar es una de las causas de la peligrosa acumulación de placa dentro de las arterias. La placa está compuesta de colesterol y tejido cicatricial. Obstruye y produce el estrechamiento de las arterias. Esto puede causar dolor en el pecho, debilidad, ataques cardiacos o accidentes cerebrovasculares. La placa se puede desprender y causar coágulos que obstruyan las arterias. La obstrucción total de las arterias puede ocasionar la muerte repentina.

Afortunadamente, las personas que dejan de fumar pueden reducir significativamente su riesgo de enfermedad o muerte prematura. Y entre más joven sea al dejar de fumar, mayor probabilidad tendrá de evitar estos problemas. ¡Así que no espere! Los beneficios son los siguientes:
– disminuye el riesgo de contraer cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer;
– reduce el riesgo de cardiopatías coronarias, accidentes cerebrovasculares y vasculopatía periférica;
– reduce los síntomas respiratorios, como tos, sibilancias y dificultad para respirar;
– reduce el riesgo de padecer enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una de las causas principales de muerte en los Estados Unidos;
– reduce el riesgo de infertilidad en las mujeres durante su etapa reproductiva. Las mujeres que dejan de fumar durante el embarazo también reducen el riesgo de que su bebé nazca con bajo peso.
Si usted deja de fumar, también ayudará a proteger a sus hijos, familiares y amigos de la exposición al humo secundario del cigarrillo, el cual puede causar daños inmediatos a las personas que no fuman.

Cómo dejar de fumar
¡Lo más importante es intentarlo!
Puede prepararse si establece una fecha para dejar de fumar en los próximos días y cambia su ambiente ( se deshace de TODOS los cigarrillos y ceniceros en su casa, su automóvil y su lugar de trabajo y no deja que otros fumen en su presencia). También, recuerde las veces pasadas que intentó dejar de fumar. Piense en lo que le funcionó y lo que no. Una vez que haya dejado de fumar, no fume.
Obtenga apoyo y motivación. Los estudios han demostrado que la probabilidad de dejar de fumar es mayor si la persona cuenta con ayuda. Usted puede obtener apoyo de muchas maneras. Por ejemplo, dígale a sus familiares, amigos y compañeros de trabajo que va a dejar de fumar y que quiere que lo apoyen. Pídales que no fumen cerca de usted y que no dejen sus cigarrillos a la vista.
Hable con sus proveedores de atención médica (como su médico, dentista, enfermera, farmaceuta, psicólogo, o con su consejero para dejar de fumar). Busque consejería individual, grupal o por teléfono. La consejería duplica sus probabilidades de lograr su meta. Mientras más ayuda tenga, más probabilidad tendrá de dejar el cigarrillo. La consejería le puede ayudar a identificar y superar las situaciones que desencadenan su ansia de fumar.
Intente distraerse cuando le vengan ganas de fumar. Hable con alguien, salga a caminar o póngase a hacer algo. Cuando realice su primer intento por dejar de fumar, cambie su rutina. Cambie su ruta para ir al trabajo. Desayune en un sitio distinto. Haga algo para reducir el estrés. Tome un baño caliente, haga ejercicio o lea un libro. Planee alguna actividad que disfrute para cada día. Beba mucha agua y otras bebidas.

Independientemente de la manera en que decida dejar de fumar, ya sea con medicamentos, consejería o simplemente dejando de hacerlo, lo más importante es intentarlo y ser perseverante.
Dejar de fumar, Sí se puede!

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