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El cáncer de cuello uterino aún es uno de los más frecuentes a nivel nacional y aún se encuentra un buen porcentaje en estadíos avanzados, a pesar de que la mayoría de pueden prevenirse con la realización de pruebas de detección habituales y seguimiento. Además, si es diagnosticado en etapas iniciales, tiene una gran probabilidad de curación.

La causa principal del cáncer de cuello uterino es el virus del papiloma humano (VPH), un virus común que puede transmitirse de persona a persona durante las relaciones sexuales. El VPH también causa otros cánceres, como el cáncer de vagina, vulva, ano, pene y algunos cánceres de cabeza y cuello. Se calcula que aproximadamente la mitad de las personas sexualmente activas adquirirán el VPH en algún momento de su vida.
Luego de la infección inicial por VPH, éste desaparece en un periodo de dos años y no ocasiona problemas de salud. El sistema inmunitario puede combatir el VPH de manera natural, pero si el cuerpo no se deshace del virus, este puede permanecer en el organismo por muchos años antes de causar estos cánceres.
Existen dos pruebas que pueden ayudar a prevenir o detectar el cáncer de cuello uterino en sus etapas iniciales:

-La prueba de Papanicolaou (o citología vaginal) identifica los precánceres, cambios en las células del cuello uterino que pueden convertirse en cáncer si no se tratan en forma adecuada.
– La prueba del VPH identifica el virus que puede causar este tipo de cambios celulares.
Si se hacen las dos pruebas a la vez se denomina pruebas de detección conjuntas. Si sus resultados son normales, tiene muy poca probabilidad de contraer cáncer de cuello uterino en los próximos años.

Las vacunas contra el VPH protegen contra los tipos de VPH que con más frecuencia causan cáncer de cuello uterino. Dos vacunas contra el VPH están autorizadas por la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA) y son recomendadas por los CDC. Estas vacunas son Gardasil® (hecha por Merck) y Cervarix® (hecha por GlaxoSmithKline). Ambas son muy eficaces contra los tipos de VPH 16 y 18, que causan la mayoría de los cánceres de cuello uterino.
Se recomiendan que todas las niñas y los niños entre los 11 y 12 años de edad reciban las tres dosis (inyecciones) de la vacuna contra el VPH para protegerse contra el cáncer y precáncer de cuello uterino.
Si bien los niños no tienen riesgo de cáncer de cuello uterino, vacunarlos puede reducir la propagación de los tipos del VPH que pueden causar cáncer.
Además, existen otras medidas que podemos seguir para disminuir el riesgo de contraer cáncer de cuello uterino:
– No fume.
– Use condones durante las relaciones sexuales, aunque la infección por el VPH puede aparecer en las áreas genitales masculinas y femeninas que estén cubiertas o protegidas con un condón de látex, así como en las que no estén cubiertas.
– No tenga muchas parejas sexuales.
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