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Es común oír hablar de multivitamínicos. A diario los encontramos en anuncios publicitarios, radio y televisión e incluso en recomendaciones de amigos,vecinos o familiares.
Los multivitamínicos vienen en diversas presentaciones: jarabes, píldoras, tabletas masticables y otras, de tal manera que el paciente pueda tomarlos comodamente.
Pero la pregunta es: ¿son realmente necesarios?
Este es un motivo de consulta frecuente; nuestros pacientes preguntan acerca de una variedad de suplementos y si su ingesta puede ayudar a combatir el cáncer.
La respuesta es NO.
El contenido de estos suplementos generalmente es una combinación de vitaminas, minerales, extractos de plantas medicinales, aminoácidos y otras sustancias como enzimas y metabolitos. El problema de muchos de estos compuestos es que no están regulados, pueden tener efectos adversos importantes y en el caso de pacientes que reciben tratamiento antineoplásico, interferir negativamente con sus medicamentos.
Los suplementos dietéticos, incluidas las vitaminas y minerales pueden administrarse solamente en el contexto clínico de una deficiencia demostrada, en cuyo caso será bajo supervisión médica. Además, no existe evidencia científica que sostenga que el suplemento dietético con alguna vitamina o mineral prevenga el cáncer y por otro lado, estos suplementos vitamínicos no están libres de efectos adversos indeseables.
La mejor forma de tomar vitaminas y minerales es “a la antigua”, es decir, directamente de sus fuentes principales. ¿Cómo lograrlo? A través de una dieta saludable y balanceada con cantidades adecuadas de frutas y vegetales. Esto no sólo será bueno para nuestra salud, sino también para nuestra economía.

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