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Un pronóstico es una predicción del futuro basada en algunos datos con los que se cuenta en el presente, sin embargo no es algo absoluto. En enfermedades como el cáncer es normal el deseo de saber qué se puede esperar en el futuro. De hecho, la comprensión de la naturaleza de la enfermedad y lo que ha de esperarse puede ayudar a los pacientes y a sus seres queridos a planear un tratamiento, anticipar los cambios en el estilo de vida y tomar decisiones financieras y de calidad de vida.

El pronóstico de una enfermedad es de esta manera una indicación de la probabilidad de recuperación y sobrevida de un paciente y se expresa en probabilidades de respuesta y años de sobrevida. Esto puede ser afectado por muchos factores, particularmente el tipo de cáncer, la ubicación, la etapa del cáncer (la extensión de la enfermedad y la presencia de  metástasis), o su grado (qué tan anormales se ven las células cancerosas y con qué rapidez es posible que crezca y se disemine el cáncer). Otros factores que también pueden afectar el pronóstico son la edad y la salud en general del paciente o su respuesta al tratamiento.

Cuando los médicos discuten el pronóstico de un paciente, ellos toman en cuenta todos los factores que podrían afectar la enfermedad o el tratamiento del paciente. Después, intentan proyectar lo que podría pasar. El médico funda su pronóstico en información recolectada por investigadores durante muchos años sobre centenares o incluso miles de personas que padecen cáncer. Siempre que sea posible, el médico utiliza las estadísticas que se han basado en grupos de personas que están en una situación similar a la del paciente en particular.

El médico puede hablar de un pronóstico favorable, si se espera que el cáncer responda bien al tratamiento, o de un pronóstico desfavorable, si es probable que el cáncer sea difícil de controlar. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que el pronóstico es sólo una predicción. El médico no puede estar cien por ciento seguro sobre el futuro de un paciente en particular.

Los pacientes y sus seres queridos se enfrentan a muchas incertidumbres. Para algunos, es más fácil hacerlo si conocen las estadísticas, pero para otros, la información estadística es confusa, inquietante y demasiado impersonal para que sea útil. El médico que esté más familiarizado con la situación del paciente está en la mejor posición para discutir el pronóstico del paciente y para ayudarle a interpretar lo que significan las estadísticas para ellos. De la misma manera, es importante que los pacientes entiendan que ni siquiera el médico les puede decir exactamente qué se puede esperar; de hecho, el pronóstico de un paciente puede cambiar con el tiempo si el cáncer progresa, o si se logra tener éxito con el tratamiento.

La búsqueda de información acerca del pronóstico es una decisión personal. Depende de cada paciente decidir qué tanta información desea y cómo obtenerla.

Fuente: NCI

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