Dejar de fumar es difícil, ya que muchas veces, más que un simple hábito, es una adicción, con componentes fisiológicos y psicológicos. A pesar de esto y desde cualquier punto de vista, el abandono del consumo de tabaco es beneficioso.

En primer lugar, es beneficioso para la salud. Se sabe que el humo de tabaco contiene más de 4000 sustancias, muchas de ellas verdaderos venenos que ingresan al organismo cada vez que se aspira. Se ha demostrado que el tabaco aumenta el riesgo de varios tipos de cáncer como vejiga, pulmón , esófago, laringe, cavidad oral, laringe y enfermedades no malignas (pero igualmente fatales) como enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedades coronarias y cardiovasculares.

Para los pacientes que tienen ya el diagnóstico de cáncer y particularmente el cáncer de pulmón, la primera recomendación es dejar de fumar. Alguien podría preguntarse si es realmente necesario dejar de fumar si ya tiene la enfermedad. ¿Se puede prevenir algo más? La respuesta es sí, ya que los expertos han demostrado que los pacientes con cáncer de pulmón que dejan de fumar tienen una mayor sobrevida que los que no lo hacen ya que tienen mejores respuestas al tratamiento y además disminuyen el riesgo de presentar una segunda neoplasia asociada al tabaco. Por otro lado el dejar de fumar, ayuda al paciente a sentirse mejor, ya que disminuyen los síntomas de tos y falta de aire y tienen menores efectos adversos con la radioterapia, por lo que tienen una mejor calidad de vida.

Además de los beneficios para la salud y a la luz de las dificultades económicas actuales, el abandono del tabaco también es beneficioso para el bolsillo. Solo es cuestión de hacer un cálculo. ¿Cuánto ahorraría al mes si deja de fumar?

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