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Mi nombre es Ana Cuzcano. Me detectaron cáncer de mama hace dis años. Fue algo muy difícil de superar; al principio no lo quería aceptar y tuve una depresión muy fuerte. Traté de encerrarme en mi misma, no quería que nadie me viera, no soportaba ni que me llamaran…hasta que entendí que tenía que hablar de ello y compartir mi enfermedad con los demás y sobre todo entender que mi familia me necesitaba…

MIS SINTOMAS: Esta enfermedad me fue avisando pero yo nunca quise hacerle caso a mi cuerpo que me pedía a gritos que tenía que descansar. Los primeros síntomas se dieron meses atrás con fuertes dolores de cabeza que atribuí a una antigua migraña, luego me era muy difícil poder conciliar el sueño, perdí el apetito y sentí también dolores o adormecimientos en mis manos, mareos, somnolencia por las tardes y cansancio que no entendía. Al observar mi cuerpo, noté que mi seno estaba enrojecido y duro. Al inicio me trataron como Mastitis, pensaron que era una fuerte infección y recibí tratamiento antibiótico, pero después de tres semanas la piel alrededor del seno se ponía mas roja y el seno aumentaba de tamaño. El medico decidió hacer una biopsia y me confirmaron la terrible noticia: era cáncer.

TRATAMIENTO: Antes de iniciar el tratamiento me realizaron otros exámenes, donde encotraron que además tenía un quiste complejo en el ovario. Mi médico me dijo que debido a que el tumor que tenia en el seno tenía comprometida la piel, era inoperable en ese momento. El doctor decidió extirpar este quiste, para descartar alguna relación con el tumor en el seno (ya que podía ser una metástasis). Afortuadamete después de la operación me confirmaron que el quiste era benigno. Una vez superada la operación tenía que empezar con el tratamiento prescrito: 6 sesiones de quimioterapia.

Mi cuerpo resistió bien la primera sesión de quimioterapia, no tuve muchos problemas. Tuve nauseas y vómitos normales pero yo no me sentía tan mal como pensé que iba a sentirme. Luego de la segunda me puse mal, me dijeron que tenía Neutropenia, es decir, mis defensas se bajaron; senntía mucho sueño y tuve una infección severa por una fístula en el tabique que se encuentra internamente entre la vagina y el ano. Esto fue muy doloroso; me sentía tan mal que le pedía a mi esposo que me dejara ir, que no quería ver más médicos. Era tanto mi dolor que no me daba cuenta que mi familia sufría y hasta creaba conflictos porque yo no quería seguir el tratamiento. Mi esposo nunca me dio la contra, siempre me entendió y nunca me decía que no. Según me dice mi esposo por momentos yo no tenia noción del tiempo ni espacio, y a veces como que no reconocía a mi propia familia; pero luego que descansaba, todo volvía a la normalidad. Debido a la neutropenia me hospitalizaron por cinco días hasta que mis defensas subieron a una cantidad aceptable y estuve libre de la infección. De ahí en adelante me indicaron unas ampollas para evitar que se me caigan las defensas. Así vinieron las siguientes “quimios” que fueron también muy duras. Caí en algunos momentos, pero los médicos ya sabían como iba reaccionar mi cuerpo y me daban la medicina indicada para cada malestar que viniera. Ahora veo que el tiempo trascurrió rápido y cuando menos lo esperaba ya se habían terminado las “quimios” y como mi tumor había reducido tenía que pasar a cirugía. Es así que me realizaron una Mastectomía izquierda. Luego de la operación el doctor me dijo que en la mama ya no había quedado tumor, la “quimio” lo había destruido por completo, pero tenía que completar mi tratamiento. Es así que poco tiempo después inicié radioterapia. Fueron 26 sesiones en total; las primeras 19 no sentía ningún malestar pero las restantes si fueron un poco difíciles, pues mi piel se abrió como una quemadura. Era doloroso, pero tenia que seguir adelante…Y las terminé

Ahora, hace poco más de un año que estoy tomando el tratamiento oral con un agente antihormonal y tengo algunos dolores en los huesos, adormecimiento en la mano derecha y engarrotamiento en los dedos de la mano, me cuesta pararme pero una vez en actividad todo se normaliza y ahora estoy haciendo una vida normal

POST TRATAMIENTO: Viendo en retrospectiva todos los dolores, miedos, sufrimientos, los tremendos ajustones económicos que durante ese año pasamos mi familia y yo…no son nada, y en su conjunto no superan y no superarán nunca, a la felicidad que tengo ahora, al premio que la vida me ha dado y es la oportunidad de ver mis hijas crecer. Ver como mi hija mayor, mi Keyla, terminó el colegio e ingreso a la universidad, de ver a la menor de mis dos hijas mi Ana Lucia como va formando su personalidad y carácter, firme, segura de ella misma, con mucho sentido de solidaridad, haciendo sus bailes y ocurrencias. Ahora disfruto del cariño de mi familia y amigos. Eso me hace olvidar todo y pararme cada mañana y seguir adelante.

AGRADECIMIENTO: Agradezco a Dios por darme otra oportunidad, porque a pesar de todo lo malo que significa esta enfermedad, trajo paralelamente un lado bueno; Dios puso en mi camino a tres personas maravillosas, a las cuales estaré siempre agradecida, por su trato tan humano, y su preocupación incondicional, el Dr. Jaime Torres, la Dra. Karem Portugal y la Sra. Doralisa Dávila, mi enfermera. Agradezco que Dios me hizo dar cuenta que mi caso no era el único y que no era el peor. Agradezco a mi esposo por estar siempre a mi lado todo el tiempo; a mi padre y mi madre, a mis dos hijas, a mi hermana y hermanos, a mi tía, mis primos, primas, mis amigos de toda la vida, que, sin su apoyo moral y económico no hubiese sido posible que yo pueda estar contando todo esto.

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