La piel es el órgano más grande del cuerpo. Cumple la función de conectarnos y aislarnos del medio externo, protegiéndonos del calor, la luz del sol, lesiones e infecciones. Es necesario tomar conciencia que el daño solar es acumulativo e irreversible y depende de cada uno prevenir consecuencias futuras como el cáncer a la piel, una enfermedad que se ha incrementado peligrosamente entre la gente joven en los últimos años. El cáncer de piel puede presentarse en cualquier zona, pero con mayor frecuencia puede afectar las zonas mas expuestas al sol.

Son factores de riesgo para el cáncer de piel:

  • Estar expuesto a la luz natural o a la luz artificial (como en las cámaras de bronceado) por tiempo prolongado.
  • Tener piel clara, que incluye las siguientes características:
    • Piel clara en la que se forman pecas o se quema fácilmente, no se broncea o se broncea mal.
    • Ojos de color azul o verde, o de otros colores claros.
    • Cabello pelirrojo o rubio.
  • Padecer de queratosis actínica.
  • Haber sido tratado anteriormente con radiación.
  • Deficiencias del sistema inmunológico.
  • Ser varón.

De todos estos factores, el principal factor productor de cáncer de piel es la radiación solar y existe una clara relación entre la duración del tiempo en que un individuo ha estado expuesto y ha acumulado radiación solar durante su vida, con un aumento del riesgo de cáncer; de tal manera que estar blanco en invierno y bronceado en verano no es signo de buena salud y en realidad es peligroso, porque representa una sobredosis de radiación solar en poco espacio de tiempo.

Si bien los dermatólogos recomiendan que durante todo el año se debieran usar las lociones o cremas que actúan como protectores solares – pues los rayos UV siempre están presentes- es en los meses de más calor cuando se hacen estrictamente necesarios. Las pieles que son más claras son las más expuestas y sensibles a las quemaduras solares por lo que deben utilizar un factor de protección solar superior al 30. El protector solar debe aplicarse veinte minutos antes de la exposición al sol sobre toda la superficie del cuerpo y repetir el procedimiento cada dos horas o luego de un baño o de transpirar excesivamente. Además se debe usar sombreros con ala ancha (o gorras con visera), ropa de colores oscuros y de lentes de calidad con protección ultravioleta para proteger el área de los ojos y párpados.

El horario más peligroso para tomar sol es entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde. Durante este período, la sombra que proyecta el cuerpo es más corta que la altura y es también cuando el nivel de radiación UV es mayor, más agresivo y cancerígeno, por lo que debe evitarse la exposición solar en este periodo del día.

En el caso de los niños, el cuidado debe extremarse. Se debe evitar en lo posible la exposición al sol a los niños pequeños y usar un protector solar factor 50. Cuando son más grandes, los niños deben salir al aire libre siempre con gorro o visera y ropa de preferencia oscura para evitar insolaciones, dolores de cabeza, fiebre y vómitos.

En verano o en invierno el sol no es nuestro mejor amigo. No olvidemos estas recomendaciones!

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