El uso de protectores o filtros solares es importante en la prevención del cáncer de piel. Se recomienda usar uno que tenga un factor de protección de 15 ó mayor y con protección para ambos rayos UVA y UVB. El filtro solar debe aplicarse antes de salir al aire libre sobre todas las áreas expuestas de la piel, incluso en días algo nublados o frescos.

Estos productos contienen sustancias químicas que interactúan con la piel para protegerla de los rayos UV, reflejando o dispersando los rayos solares de tal manera que no se produzcan efectos dañinos sobre la piel.

Cada filtro solar posee un número de factor de protección solar o FPS, que indica el nivel de protección que el producto proporciona al bloquear los rayos UV. Mientras más alto sea el número, mayor será la protección. Se debe usar un filtro solar con por lo menos FPS 15.

La efectividad del filtro solar dura cierto tiempo, por lo que es necesario hacer nuevas aplicaciones luego de dos horas, si es que se ha sudado o mojado la piel.

Es importante verificar la fecha de vencimiento del protector solar. Estos generalmente tienen una duración máxima de tres años y si se han expuesto a temperaturas altas, su duración es aún menor.

 

 

Fuente: División de Prevención y Control del Cáncer, Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud

 

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