El cáncer de cuello uterino es aun en nuestro país uno de las neoplasias más frecuentes en la mujer. Sin embargo, en los países desarrollados es menos frecuente. Y esta diferencia solamente se debe a la implementación de una sólida política de prevención. En estos países, los programas de detección precoz del cáncer de cuello de útero han demostrado reducir la incidencia de enfermedad invasiva y avanzada con gran eficiencia, a través del uso masivo de la prueba de Papanicolaou.

En los Estados Unidos, por ejemplo, el cáncer de cuello uterino era la neoplasia maligna más común del tracto genital femenino hasta la década de 1950. A partir de entonces, la incidencia y la tasa de mortalidad comenzaron a disminuir de manera dramática hasta ubicarse actualmente después del carcinoma de endometrio, en cuanto a incidencia, y en mortalidad, luego del cáncer de ovario.

El progreso en la reducción de la mortalidad por esta enfermedad en las regiones más desarrolladas, se atribuye al empleo rutinario de la citología exfoliativa y la tinción de Papanicolaou, lo que se logró gracias a agresivas campañas educativas que han motivado a la población a adoptar este método como un estudio cotidiano después del principio de la actividad sexual. Como sabemos el examen de Papanicolaou permite la detección de lesiones premalignas de cuello uterino o carcinoma in situ (no invasor), las que pueden ser tratadas, evitando así la progresión a un cáncer invasor.

Grafico: http://globocan.iarc.fr/factsheets/cancers/cervix.asp

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