El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en mujeres de acuerdo al Registro de Cáncer de Lima Metropolitana. Sin embargo la mayoría de casos se diagnostican en estadíos avanzados, lo que trae como consecuencia una pobre sobrevida.

Para reducir la mortalidad por cáncer de mama la principal recomendación se centra en la prevención secundaria, es decir, en el diagnóstico precoz. Su objetivo es detectar el cáncer cuando se encuentra en las fases iniciales, momento en el que un tratamiento apropiado dará buenos resultados.

La prevención secundaria se basa en tres intervenciones: el autoexamen de mama, el examen médico periódico y la mamografía.

La autoexploración de la mama representa un método sencillo de detección precoz que está a disposición de todas las mujeres. La educación individual en este sentido, incluso en los períodos entre los exámenes rutinarios con mamografía, son de máxima utilidad. Además toda mujer debe acudir anualmente a su chequeo médico que además del examen clínico de mamas debe incluir la prueba de Papanicolaou.

Una mamografía es una radiografía del tejido mamario que busca la presencia masas, cambios en el tejido mamario y calcificaciones demasiado pequeñas como para descubrir en el examen físico.

Estudios clínicos llevados a cabo en varios países han confirmado que el examen de mamografía periódico a partir de los 40 años con el objetivo de la detección precoz del cáncer mama, han logrado disminuir la mortalidad por cáncer de mama en aproximadamente el 30%.

Las pautas de la Sociedad Americana de Cáncer recomiendan que todas las mujeres de 40 años o más anualmente se realicen una mamografía. Aquella mujer que corre mayor riesgo para cáncer de mama, porque su madre o hermana fue diagnosticada con la enfermedad, debe realizarse la primera mamografía a los 40 años ó 10 años antes de la edad en la cual su pariente recibió el diagnóstico, lo que ocurra primero. La primera mamografía obtenida se denomina medición inicial. Esta medida se convierte en la norma contra la cual se compararán todas las demás mamografías y permitirá que el médico determine la presencia de cambios en el tejido mamario.

Muchas mujeres presentan densidad en el tejido mamario, la cual aparece de color blanco en las radiografías. El tejido anormal también aparece de color blanco y, como es difícil distinguir entre ambos, los radiólogos podrían solicitar que se haga una exploración por ecografía; o en situaciones especiales, podrían requerir una exploración por resonancia magnética.

No olvidemos que la prevención está en nuestras manos!

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