Es por todos conocido que las mejoras socioeconómicas y las mejores medidas sanitarias han traído consigo cambios en los perfiles demográficos a nivel mundial. Es así que encontramos poblaciones más “viejas” que hace medio siglo; que además tienen otros estilos de vida donde se hacen cada vez más notorios el sedentarismo y el consumo de dietas no adecuadas; lo que trae como consecuencia un cambio en el perfil epidemiológico que es un nuevo reto que los sistemas de salud deben enfrentar.

Es por eso que las enfermedades infecto – contagiosas y los problemas derivados de la desnutrición van quedando relegados en muchos países para dar paso a las enfermedades crónico – degenerativas y al cáncer como causas importantes de morbi – mortalidad.

En este marco es que el cáncer se convierte en un problema de salud pública. De acuerdo a informes de las Naciones Unidas, en el año 2005 se diagnosticaron 11 millones de nuevos casos a nivel mundial y se produjeron 6,7 millones de muertes por la enfermedad. Además se hace una proyección para el año 2020: 16,5 millones de casos nuevos y 10,3 millones de muertes por cáncer en todo el mundo.

Se hace pues, necesario que todos tomemos conciencia de la amenaza de esta enfermedad y contribuyamos a combatirla recordando que prevenir es mejor que tratar.

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