Muchos hemos dejado entrar al tabaco en nuestras casas y nuestras vidas y es probable que muchos otros estén pensando en experimentar con él, pero antes de continuar fumando o comenzar a hacerlo pensemos un poco en lo siguiente.

Se ha calculado que el tabaco es responsable de una serie de neoplasias: cáncer de pulmón, esófago, laringe, cavidad oral, vejiga, páncreas y cuello uterino. Y no solo eso, también se asocia a enfermedades crónicas no malignas: insuficiencia cardiaca, enfermedades coronarias e infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares, bronquitis crónica y enfermedad pulmonar obstructiva crónica entre otras, las cuales producen una gran morbilidad y gran impacto en la calidad de vida de quienes las padecen.

Esta gama de enfermedades asociadas al tabaquismo disminuyen la expectativa de vida de las personas, habiéndose calculado que los grandes fumadores tienen hasta 20 años menos de sobrevida en comparación con los no fumadores.

La única manera de disminuir el riesgo de estas enfermedades es evitar el tabaquismo o dejarlo lo antes posible. ¡Nunca es tarde!

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